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Dende 1973 estudiando, divulgando e defendendo o patrimonio natural galego

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ANTELA Y LOS "GENIOS ESPECULADORES"

Debido a las dificultades del Corregidor de Xinzo de Limia, Juan Toubes, para financiar su proyecto de desecación de Antela, Bedoya (1831) se lamentaba de que en nuestro país “escasean los genios especuladores, y no abundan los capitales”. El lamento de Bedoya no cayó en saco roto, pues desencadenó el interminable desfile de “genios especuladores” que continúa casi dos siglos después.

Personajes “ilustres y ejemplares”, como Justo Pelayo Cuesta y los hermanos Mugártegui, disfrazando su ambición como interés público; espabilados como Liberto Malagamba, con un quítate tu que me pongo yo; visionarios como Toribio Iscar; colonialistas como John Stone y Richard Freeman, dedicados en nombre del progreso a saquear los recursos naturales en otros países; falsas marquesas como Carlota Partington. Todos se ofrecieron a librarnos gratis del “inmundo, inútil y nocivo charco, gérmen de putrefacción y mortandad” que era Antela según Bedoya (1831); eso sí, siempre a cambio de que el Estado les regalase los terrenos de propiedad pública que ellos sanearían “gratis”. Todos mintieron exagerando las ventajas y ocultando los problemas de la desecación. Todos fracasaron. Quizás escaldados en cabeza ajena, en la primera mitad del siglo XX nadie intentó aprovechar en Antela laas muy generosas ayudas públicas contempladas por la Ley Cambó para “la desecación y saneamiento de lagunas, marismas y terrenos pantanosos o inundables”.

Antela se salvó del voluntarismo de Toubes y Bedoya, de la ambición desmedida de los que los siguieron intentando apropiarse de un bien público e, incluso, de la Ley Cambó. Pero no iba a salvarse de la dictadura franquista que, “resultando indispensable, por lo tanto, la actuación del Estado”, promulgó la ley sobre saneamiento y colonización de Antela. La desecación de la laguna comenzó con la precipitación típica en los adula-dictadores (el proyecto se redactó en 2 meses), pero - la realidad es terca - se prolongó más de cinco años y costó no menos de 64 millones de euros a precios actuales.

Pese a que para algunos es muy tentador pensarlo, no toda la culpa es del régimen franquista. Dictadura o democracia, estado centralizado o autonómico, políticos y sindicalistas de uno u otro color, caciques y caciqueados, “emprendedores” y labriegos: el tiempo parece no pasar en A Limia y, excepto muy honrosas excepciones, pervive la mentalidad de hace dos siglos.

En 1991, la democrática y autonómica Xunta de Galicia vendió-regaló la propiedad pública de las tierras de Antela a los agricultores concesionarios por un irrisorio 2,4% de los fondos públicos invertidos. Algunos de ellos, alumnos aventajados de los primeros “genios especuladores”, están ahora obteniendo muy jugosos beneficios con sus particulares “pelotazos”, aunque en este caso no sean urbanístico-residenciales. La Diputación Provincial, heredera de una grande parcela pública en el corazón de Antela que debería dedicar a fines agrícolas y formativos, transformó buena parte de ella en un hipódromo, confundiendo la diversión de algunos ¿amigos? afortunados con el interés público. Al mismo tiempo continúa la lluvia de fondos públicos gallegos, españoles y europeos en el saco sin fondo de Antela: 16,5 millones de euros para regar las tierras de la laguna desecada, eso sí, intentando que las inundaciones invernales no dañen las instalaciones del regadío... surrelaismo gallego. El fracaso de estas multimillonarias inversiones a fondo perdido es clamoroso: los costes de producción de la patata duplican los de otras zonas españolas, la agricultura sólo se mantiene con subvenciones contínuas, la crisis demográfica en toda A Limia es mucho peor que en el resto de Ourense y Galicia.

El franquismo tardó 16 años en elaborar el “Plan General de Colonización de la zona de interés nacional de la Laguna de Antela”. Las autoridades democráticas llevan 30 años sin saber qué hacer realmente con las tierras de Antela: gigantesca mina a cielo abierto de lignitos de pésima calidad, centro de transferencia de residuos urbanos, polígonos industriales, aeródromo, mega-granjas, explotación de arenas y fábrica de feldespatos, hipódromo,... he aquí algunas de las geniales ideas para unas tierras inundables. Y seguro que son capaces de ter alguna aún más insensata: ¡total pagan los parvos de los contribuyentes!

En lo que supuestamente era una cita literal de Bedoya (1831), Mugártegui (1866) mintió al añadir de su cosecha alguna calamidad adicional derivada de la existencia de Antela. La recuperación de Antela no puede basarse en la mentira, como ocurrió con su destrucción; por ello, se advierte que la siguiente frase de Bedoya está “puesta al día” con la mentalidad actual sobre las zonas húmedas en el mundo civilizado:

¿Tiene que ser tan adversa la suerte de A Limia, que le esté cerrado para siempre el paso a los campos de su felicidad por la triste agua de esa laguna aborrecida por los “genios especuladores” que se oponen a la recuperación de esa laguna tan añorada?

Antela e os xenios especuladores, por Serafín González, es una de las 89 evocaciones de A Limia que se acaban de publicar en Cadernos culturais do Limia nº 10 "Limiaxinacións", editado por el Centro de Cultura Popular do Limia -Lethes (www.lethes.org), que gentilmente autorizó su reproducción en esta página web.

 

 

Antela: 40 años de la Convención de Ramsar y Ourense con los deberes sin hacer

La conferencia del Presidente de la SGHN en el Ateneo de Ourense del viernes día 11 de febrero de 2011 está a disposición de todos los interesados que no pudieron asistir en el siguiente enlace:

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